La indicación de un calzado adecuado para nuestros hijos, no deja de ser un motivo de preocupación para los padres. Durante la etapa infantil, los pies todavía se están formando y por tanto es necesario extremar todas las precauciones en el calzado que va a utilizar, adaptando este a cada etapa del crecimiento del menor. El calzado del niño debe protegerlo de las incomodidades, además de permitirle andar a gusto, sin forzarle el pie. Por ello, para cada etapa de la infancia se recomiendan un tipo de calzado adecuado a cada edad y particularidad.
El calzado debe favorecer el desarrollo físico de los niños, prevenir y mejorar la salud de sus pies y satisfacer sus necesidades funcionales, ayudando a fortalecer sus estructuras corporales y musculares. Esto es algo en lo que ortopedistas, pediatras y podólogos coinciden plenamente.
Se recomienda en los primeros meses de vida del bebé, utilizar un zapato sencillo que no sujete el tobillo, de piel suave, suela flexible y que no impida la movilidad del pie y el tobillo. De hecho el zapato no debe condicionar el crecimiento del pie infantil y debe servirle para sentirse plenamente cómodo. Además, debemos saber que el pie del niño está en continuo crecimiento y, según el Instituto de Biomecánica de Valencia (IBV), en España, hay que estimar esos cambios, dejando un espacio extra en el calzado para que cuando se produzca un crecimiento no haya presiones excesivas sobre el pie que pueda provocar incluso malformaciones tempranas. Por todo ello, haremos caminar al menor para comprobar el índice de comodidad y adaptación del calzado a su pie. De hecho, no hay que dudar en sustituir el calzado infantil si le queda justo.
El zapato infantil debe ser liviano, ser flexible y poroso, para garantizar una correcta transpiración, tampoco debe llevar tacón, para evitar que el pie se deslice y los dedos se desplacen hacia la punta del zapato y además la suela debe ser antirresbalante para evitar resbalones y caídas.
El uso de botas ortopédicas como elemento terapéutico en el tratamiento del pie plano laxo infantil no es tan efectivo, de hecho no hay un trabajo publicado en la literatura que demuestre que el desarrollo del arco longitudinal del pie puede ser modificado con la utilización de un tipo especial de calzado o por la colocación de plantillas. Por el contrario un calzado rígido, puede ser el causante de algunas afecciones del antepié. Sin embargo el uso de plantillas y calzados ortopédicos elaborados con materiales flexibles, restituyen la deformidad plano valga del pie mientras se usa, mejorando el confort del pie en el niño. Debemos dejar claro que de cada 5 niños portadores de pie plano laxo infantil, cuatro corregirán en menor o mayor grado, y uno se mantendrá plano. Es el ejercicio (deporte) el mejor tratamiento para el pie plano, recomendándose siempre el uso de excelentes calzados con todas las consideraciones antes descritas. |